Dos gigantescos cables submarinos entre España e Italia, entre los grandes proyectos de interconexión eléctrica europeos

Autopistas eléctricas bajo el Mediterráneo: España e Italia se conectarán para romper el aislamiento energético ibérico

La Unión Europea afronta una doble revolución energética: la apuesta por las fuentes renovables y un rediseño estructural para que la electricidad fluya ágilmente entre fronteras, reduciendo la dependencia de la producción local. En este contexto, la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) busca tejer una malla continental sin cuellos de botella técnicos, prestando especial atención a la «isla energética» que conforma la península ibérica.

Con la idea de mover los excedentes de energía hacia las zonas deficitarias y evitar que queden estancados sin salida comercial, el ENTSO-E acaba de desvelar su Plan Decenal de Desarrollo de la Red 2026. De los casi 200 proyectos de transmisión incluidos, hay 22 inéditos. Entre ellos, destacan dos megaproyectos clave para la península: conexiones directas con Italia.

Los nuevos corredores: Apollo Link e Iberia Link Se trata de dos iniciativas independientes para instalar cables submarinos de corriente continua de alta tensión a través del Mediterráneo. Su meta es idéntica: crear una ruta directa que lleve la potente energía renovable española hasta el industrializado y demandante norte italiano. Curiosamente, estos proyectos no cuentan con el respaldo de los operadores estatales (Red Eléctrica en España o Terna en Italia), sino que nacen de inversores privados italianos cuya identidad se mantiene en el anonimato.

¿Por qué son cruciales estos cables?

  • A nivel continental: Esta red es vital para la descarbonización, ya que exprime al máximo los excedentes verdes. Permite que la sobreproducción de energía solar y eólica de España abastezca a Italia (fuerte en solar, pero no en eólica). Aunque la electricidad viajaría mayoritariamente de oeste a este, también permitiría el flujo inverso para importar energía a España si fuera necesario.
  • Para la península ibérica: Supone una gran vía de escape para dejar de ser una «isla energética». Actualmente, la conexión con Francia apenas alcanza los 3.000 MW, muy lejos del objetivo europeo del 15%. Este aislamiento provoca que, cuando hay mucha producción renovable, los precios caigan a niveles negativos al no poder exportarse. Del mismo modo, en épocas de escasez resulta difícil importar. Estas conexiones prometen mayor seguridad de suministro (evitando apagones) y una rebaja en la factura de la luz para los consumidores.

Al detalle: radiografía técnica de los proyectos Ambos cables emplearán tecnología punta (HVDC bipolar con convertidores VSC) y operarán bajo el estándar europeo de 525 kV para facilitar su integración, pero presentan notables diferencias:

  • Apollo Link: Es el proyecto de mayor capacidad (2 GW) y se espera que empiece a funcionar en 2032. Podrá abastecer a millones de hogares y sus promotores calculan que generará unos beneficios sociales netos superiores a los 300 millones de euros al año.
  • Iberia Link: Su capacidad es menor (1,2 GW), pero destaca por su longitud extrema. Con 1.034 kilómetros uniendo el sur de España y el norte de Italia, aspira a ser uno de los enlaces eléctricos submarinos más largos del planeta. Aún no tiene fecha prevista para su entrada en servicio.

El mapa completo de las interconexiones Estas iniciativas se suman a otros esfuerzos para romper el aislamiento español:

  • Golfo de Vizcaya: Un cable submarino previsto para 2028 e incluido como prioritario desde 2013.
  • Galicia – Norte de Portugal: En fase de construcción, aportará 1.000 MW adicionales de intercambio.
  • Los bloqueos transpirenaicos: Por el contrario, los proyectos para conectar España y Francia a través de Navarra y Aragón continúan paralizados y sin una fecha en el horizonte para desencallarlos.

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