El Draken Harald Harfagre cumple con su objetivo pero no da por finalizado su viaje

El Draken Harald Harfagre es un barco. Pero no se trata de uno cualquiera. Esta nave, cuya construcción comenzó en 2010 y se prolongó dos años al llevarse a cabo artesanalmente, es la nave vikinga de mayor eslora construida en tiempos modernos. Además, este Draken, está demostrando que, tal vez, los vikingos pudieron haber sido los descubridores de América.

El draken durante la construcción

Con 34 metros de eslora, 8 de manga, un desplazamiento de 80 toneladas y casi 300 metros cuadrados de superficie vélica, este buque fue el sueño del empresario Sigurd Aase, armador del barco con la ayuda de los mayores expertos de Noruega en embarcaciones tradicionales.

Pero Sigurd Aase no quería simplemente construir una nave. Este empresario tenía en mente un proyecto: que el Harald Harfagre cruzase el océano Atlántico. Eso sí, sin él a bordo. Decidió correr con los gastos pero cedió el barco al capitán Björn Ahlander y sus 33 tripulantes, elegidos entre miles de voluntarios. La minuciosa elección de la tripulación fue clave, ya que las condiciones del viaje eran durísimas, después de todo, se trata de un buque sin cabina por lo que sólo podían descansar cubiertos por una lona situada debajo de la vela. Aunque los mayores peligros a los que tuvieron que enfrentarse fueron los icebergs y el frío extremo. Algunos de los tripulantes estuvieron cerca de abandonar en alguna de las escalas que hicieron en Islandia y Groenlandia, aunque al final todos consiguieron llegar a la canadiense ciudad de Quebec.

El Harald Harfagre a su llegada a Quebec

Por otra parte, hay que mencionar que el Harald Harfagre, contó con algunas ayudas en el transcurso de la expedición. Se equipó al buque con sistemas de navegación modernos y, además, contaron todo el trayecto con un barco auxiliar. Ahora, tras cinco semanas de viaje desde que el pasado abril partiesen de Noruega, han decidido alargar su aventura recorriendo algunos puertos estadounidenses, tras una breve parada en el Tall Ships Challenge de Toronto. Por lo pronto, esta expedición, parece lejos de llegar a su fin y, quién sabe si emulando realmente a los auténticos vikingos.

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