Pesca bajo control en las islas Cíes

Finalmente, el plan rector del Parque Nacional de las Islas Atlánticas no prohibirá la pesca en determinadas áreas del espacio protegido que aspira a ser declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco. Pero la flota de bajura en torno a las Cíes y los demás archipiélagos sí estará sometida a un control más exhaustivo y detallado a partir de ahora.

El documento que acaba de recibir el visto bueno de Madrid y que la Xunta someterá a aprobación antes de que acabe el año incluye una serie de novedades que han sido consensuadas previamente con el sector. El objetivo es lograr una pesca sostenible. Así, habrá un «programa de seguimiento y control» y se elaborará una «memoria biológica» año a año. En ella quedará reflejada la evolución de los recursos, las zonas explotadas, las cuotas aprobadas, los balizamientos y los puntos de descarga, control y venta.

Por el camino, se elaborará un código de buenas prácticas para la flota de bajura de las Rías Baixas, del que ya se manejan unos primeros borradores. El aprovechamiento tradicional de los recursos marinos del parque no debe afectar a especies y hábitats de interés para la conservación.

En colaboración con los pósitos (en la provincia de Pontevedra hay 21 en los que trabajan alrededor de 8.000 pescadores), la Consellería de Mar deberá instalar de forma progresiva un sistema de seguimiento de las embarcaciones «con el fin de mejorar la seguridad de las personas y una mayor eficiencia en la gestión de los recursos».

Otra de las novedades que se han incorporado al documento que el pasado martes recibió el plácet del Ministerio de Medio Ambiente es la comercialización de los productos pesqueros «bajo una marca de calidad», un sello que bien podría denominarse Parque Nacional Illas Atlánticas de Galicia.

El plan rector de usos y gestión del parque también tiene un capítulo para la lucha contra el furtivismo, un aspecto que preocupa sobremanera al sector. «Se establecerán las medidas necesarias para luchar eficazmente contra la actividad pesquera y marisquera y cinegética furtivas y hacer cumplir la normativa vigente», señala el documento. Esta labor recaerá en el servicio de guardacostas de la Xunta, que está en pleno proceso de ampliación de plantilla, y en los vigilantes de las propias cofradías.

La regulación de la superficie marina es fundamental porque se trata del 85 % del parque nacional. Solo 1.195 de las 8.333 hectáreas del espacio protegido son terrestres. Un caladero, por tanto, de 71 kilómetros cuadrados.

8.000

Pescadores

Número de marineros de las 21 cofradías de la provincia que faenan en las Rías Baixas.

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