La nueva regulación en Cíes: recortes al turismo y sin limitaciones a la pesca

En el eterno pulso entre ecologistas y marineros sobre la pesca en las Cíes, los segundos han vuelto a ganar. La misma oposición que frenó el Plan Rector del Parque Nacional de 2011 ha vuelto a imponer sus condiciones en el documento presentado esta semana en el Ministerio para la Transición Ecológica, que carece de restricción alguna a la actividad extractiva.

Ni un solo centímetro cuadrado de sus más de 7.000 hectáreas marítimasserán declaradas zona de reserva, para disgusto de los sectores que vienen reclamando limitaciones a la pesca. Del lado de la presión turística, el documento aboga por reducir en apenas 400 visitantes diarios los que tienen actualmente cabida en temporada alta en el conocido archipiélago vigués, 650 menos de los propuestos hace siete años.

Plan Rector

El Consejo de la Red de Parques Nacionales aprobó el pasado martes el Plan Rector de Usos y Gestión de las Illas Atlánticas, que además de permitir la actividad pesquera en toda la zona, establece un máximo en Cíes de 2.000 visitantes diarios y 600 campistas, frente al cupo actual de 2.200 visitantes y 800 usuarios del camping.

Eso significa que del límite total de 3.000 personas que rige todavía –superado ampliamente casi todos los años por incumplimientos de las navieras que trasladan a los turistas a las islas–, se pasará a 2.600, muy por debajo de las aspiraciones de quienes critican un uso turístico demasiado “intensivo”. La situación se agrava los meses de julio y agosto, en los que son corrientes fenómenos como la invasión de zonas de reserva, el furtivismo pesquero o el aumento de la basura abandonada en la isla.

Transcurridos 17 años desde su declaración como Parque Nacional, el de Illas Atlánticas, que comprende las islas de Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, carece todavía del preceptivo plan, un documento fundamental para ordenar y compatibilizar los distintos usos que se admiten en toda la demarcación, y muy principalmente en Cíes, la joya de la corona del parque.

El intento más serio de sacar adelante el documento se produjo en 2011, perochocó con la oposición frontal de la mayoría de las 21 cofradías de pescadores que faenan en las Rías Baixas, de las que dependen 8.000 marineros, que se negaron a admitir cualquier recorte en la actividad extractiva.

La Xunta optó por meter el plan en un cajón, pero decidió reactivarlo tras los conflictos vividos en verano de 2017. Ese año, los guardias del parque denunciaron el incumplimiento sistemático por parte de las navieras del cupo de turistas, saldado con sanciones mínimas de la consellería, lo que acabó derivando en un auténtico caos, con miles de turistas que se quedaron en tierra pese a poseer billete y con el regreso a puerto por intervención de la Guardia Civil de barcos que ya habían zarpado con rumbo a Cíes.

Compañías como Mar de Ons, Cruceros Rías Baixas, Rías Gallegas y Cruceros Islas de Ons tacharon la reducción de “desproporcionada”

El frustrado plan de 2011 establecía un límite de 1.600 turistas y 550 usuarios del camping diarios, 450 personas menos que el que ahora propone la Consellería de Medio Ambiente y a 850 turistas al día del cupo actual. Con esas cifras, cosechó las críticas no solo de las cofradías, sino también de las navieras que prestan el servicio a Cíes, que montaron en cólera. Compañías como Mar de Ons, Cruceros Rías Baixas, Rías Gallegas y Cruceros Islas de Ons tacharon la reducción de “desproporcionada” y alertaron del “grave perjuicio económico” para sus empresas y para el sector turístico gallego en general.

Una de las novedades del plan, que será aprobado definitivamente por el Consello de la Xunta antes de que acabe el año, consiste en el establecimiento de un cupo de visitantes en el otro gran atractivo del parque, la isla de Ons, que el pasado verano colapsó ante las restricciones en Cíes.

El límite se establece en 1.300 personas diarias, 200 de ellas para grupos, con una zona de acampada restringida a 300 campistas al día. Sálvora y Cortegada mantienen el máximo actual de grupos autorizados, fijado en 250 personas diarias. De esta manera, todo el parque nacional tendrá restricciones de acceso a turistas.

En cuanto a la pesca, el plan consagra importantes concesiones a las cofradías de pescadores, aunque la Xunta asegura que someterá a la flota a un control más exhaustivo y detallado y confía en el cumplimiento de un código de buenas prácticas. Se establecerá un programa de seguimiento y control y se elaborará una memoria biológica anual, en la que se reflejará la evolución de los recursos, las zonas explotadas, las cuotas aprobadas, los balizamientos y los puntos de descarga, control y venta.

En cuanto al furtivismo, se establecerán medidas que no se concretan “para luchar contra esta actividad” y hacer cumplir la normativa vigente

El plan obliga a otra consellería, la de Mar, a implantar modelos de seguimiento de las embarcaciones con el objetivo de incrementar la seguridad de las personas y lograr “una mayor eficiencia en la gestión de los recursos”.

En cuanto al furtivismo, se establecerán medidas que no se concretan “para luchar eficazmente contra esta actividad” y hacer cumplir la normativa vigente. La labor recaerá en el servicio de guardacostas de la Xunta y en los vigilantes de las cofradías. Se implantará además una marca de calidad para la comercialización de los productos pesqueros de Illas Atlánticas.

En el parque nacional se encuentran representadas la mayoría de las más de 6.000 especies de flora y fauna marina de Galicia, razón que en opinión de los biólogos exige reservas marinas para su normal desarrollo. “Sobre todo si pensamos en los impactos que ya recibe el parque, como cambio climático y contaminación”, agregan los ecologistas. “Illas Atlánticas es un tanque experimental excepcional por su gran diversidad”, añaden.

En el parque nacional se encuentran representadas la mayoría de las más de 6.000 especies de flora y fauna marina de Galicia

Desde el ámbito de la biología marina, los expertos reclaman que se atienda la importancia por ejemplo de el área englobada en el parque nacional para la reproducción del pulpo y para el alevinaje de distintas especies, por lo que exigen el establecimiento de zonas de reserva. Organizaciones como Luita Verde y Amigos da Terra, mientras, también reclaman un enfoque menos turístico de las Cíes, cuya popularidad se disparó después de que Rodas, su principal playa, fuera catalogada por The Guardian como la mejor del mundo.

Para la Xunta, el plan que entrará en vigor el año próximo es un paso fundamental de cara al candidatura del Parque Nacional como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Este procedimiento se inició cuando el Ayuntamiento de Vigo ya había iniciado los trámites para lograr la misma declaración para las islas Cíes, lo que derivó en otra batalla política entre el alcalde Abel Caballero y el presidente Alberto Núñez Feijóo.

Fuente: El Confidencial

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