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La demanda de langosta deja 1900 lisiados y 500 muertos en Honduras

Los fríos números de esta tragédia ya son suficientes para poner los pelos de punta a cualquier persona con un poco de empatía, pero queremos profundizar un poco más en la tragedia que están viviendo los recolectores en este país bañado por el mar Caribe y el océano Pacífico.

Una desgracia que viene de lejos

Desde la década de los 70, el gremio de los recolectores submarinos dedicados a la pesca de la preciada langosta ha sufrido en sus cuerpos la falta de capacitación, la presión económica y la sobre explotación de los caladeros donde se encuentran estos crustáceos marinos.  Pero en los últimos años, la creciente demanda de la langosta, sumada a la elevada demanda del pepino de mar y la caracola, han puesto en jaque a los que se dedican a la pesca de estas especies en el mar Caribe.

Si hace pocos meses ya hacíamos un amplio reportaje sobre el gravísimo problema que sufrían las costas caribeñas de Nicaragua con la pesca del preciado pepino de mar por parte de los mercados asiáticos, es ahora su vecina y hermana Honduras la que pone de manifiesto la urgente necesidad de una regulación para evitar que estos buceadores dedicados a la pesca submarina fallezcan mes tras mes sin ningún tipo de atención por parte de la autoridades.

La principal causa de muerte de los recolectores submarinos hondureños viene derivada de graves problemas de descompresión debido a una clara falta de formación en seguridad a parte del nefasto método “Host” tan extendido por los pescadores en todas las costas del Caribe.

¿Qué lleva a los pescadores a poner en riesgo sus vidas?

Lamentablemente, de los 1900 lisiados en Honduras, el 100% de ellos se vieron avocados a estas capturas para intentar traer un plato de comida a casa. La falta de empleo está llevando a los hondureños a sumergirse en sus aguas para pescar, pero todo ello sin ningún tipo de formación, presionados por una industria que sólo ve ratios de rentabilidad y con una administración pública que mira hacia otro lado, como si así ya no ocurriera nada.

Un horizonte muy oscuro para estos hombres del mar hondureño

Pero si las condiciones laborales en Honduras son dramáticas, las cosas no pintan nada bien en un futuro próximo debido a que la sobreexplotación y el cambio climático está llevando a que la preciada pesca esté a profundidades mucho más elevadas que hace unos años por lo que estos buceadores tienen que sumergirse hasta un 25% más de profundidad para encontrar langostas, caracolas y pepinos de mar con el consecuente aumento en la peligrosidad para la vida de estas personas.

Una vez más, el pueblo presiona a los gobiernos

Una de los datos más significativos de lo grave del problema de este gremio de pescadores es que se ha creado una asociación para aglutinar los esfuerzos y la presión ante los gobernantes. La Asociación de Buzos Lisiados de La Mosquita, reune a todos los recolectores submarinos de esta zona del Caribe y pide una ayuda inmediata para los casi 2000 recolectores submarinos lisiados que existen en la actualidad, debido a problemas derivados de la descompresión cuando realizaban sus trabajos de pesca submarina.

Desde la administración se insta a profesionalizar a los recolectores submarinos, capacitándolos en materias de salud, seguridad y técnica. Bonitas palabras que muchos no se creen pero que a las que la Asociación de Buzos Lisiados de La Mosquita se agarran como un náufrago a un aro salvavidas para intentar enderezar una situación que está dejando desamparadas a muchas familias de la zona caribeña de Honduras.

Fuente: Nautical News Today

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