En busca de la nave cuyos cañones salvaron A Coruña de Drake en 1589

El gigante veneciano que defendió A Coruña: La epopeya de ‘La Ragazzona’

Conocida como ‘La Ragazzona’ (La Muchachona), esta carraca veneciana ostentó el título de ser la embarcación de mayor tamaño de la mal bautizada Armada Invencible. Tras concentrarse en A Coruña entre junio y julio de 1588, partió hacia las islas británicas y logró regresar sin ser derrotada. Su trágico final llegó en diciembre de ese mismo año, cuando naufragó en la ría de Ferrol intentando volver a tierras coruñesas. Hoy en día, se buscan sus vestigios arqueológicos en la ensenada de Cariño.

Sin embargo, su legado sobrevivió al naufragio: gran parte de su artillería fue rescatada y emplazada en el castillo herculino de San Antón. Meses más tarde, en mayo de 1589, estos cañones jugarían un papel crucial para repeler a las tropas del temido corsario Francis Drake.

Los orígenes y características del navío Los detalles de esta historia nos llegan gracias a las investigaciones del arqueólogo David Fernández Abella (publicadas en 2014) y del historiador Luis Gorrochategui (A Coruña, 1960), autor del libro ‘Contra Armada: la mayor victoria de España sobre Inglaterra’ (2020).

  • Dimensiones y tripulación: Con casi 40 metros de eslora y un arqueo que superaba las 1.000 toneladas, albergaba a 400 personas a bordo.
  • Mando: Estaba bajo las órdenes del capitán bilbaíno Martín de Bertendona y el piloto y maestre Santo Corzo.
  • Propiedad: El buque pertenecía a Giacomo Ragazzoni, un comerciante internacional de Venecia.
  • Campaña: Tras llegar desde Lisboa a A Coruña el 24 de junio de 1588, el buque más colosal de la flota española zarpó el 22 de julio. Según Gorrochategui, el barco luchó con heroicidad en el Canal de la Mancha y salió victorioso de todos sus enfrentamientos.

El trágico hundimiento en Ferrol A su regreso de Inglaterra, la embarcación estaba severamente dañada y fondeó en Muros hasta principios de diciembre. El día 4, el rey Felipe II ordenó su traslado a A Coruña. El monarca urgía al gobernador de Galicia, el marqués de Cerralbo, a devolverla a Venecia cuanto antes, quejándose del inmenso dineral que costaba su alquiler.

El capitán Bertendona se opuso a zarpar advirtiendo del peligroso estado del mar, pero la orden tuvo que ejecutarse. El desenlace fue fatídico:

  1. El navío perdió dos anclas a la altura de las islas Sisargas y estuvo a punto de perderse, viéndose obligado a disparar dos cañonazos como señal de socorro.
  2. Dos pinazas vizcaínas acudieron en su ayuda y lo remolcaron.
  3. Avanzando con enormes dificultades, logró entrar en Ferrol la madrugada del 8 de diciembre.
  4. Allí quedó encallada. A pesar de los esfuerzos por reflotarla y de que el capitán ordenó talar el palo mayor para evitar que el casco cediera, la estructura se agrietó y el barco se hundió inevitablemente.

La Contra Armada y la defensa herculina Todo este periplo se enmarca en el intento del rey Felipe II de derrocar a la reina protestante Isabel I en 1588. Como represalia, la monarca inglesa lanzó al año siguiente la «Contra Armada», comandada por Drake y Norris, con el objetivo de conquistar A Coruña. El resultado fue una derrota humillante para los ingleses.

Gorrochategui detalla que los cañones de bronce de ‘La Ragazzona’, de enorme poder de impacto, fueron fundamentales tras ser instalados en A Coruña junto a artillería de otras naves de la Gran Armada.

Pero el navío hundido aportó algo más que sus armas para resistir el asedio del pirata: su propio capitán, Martín de Bertendona, fue el encargado de fortalecer y liderar la defensa desde el castillo de San Antón. Al mismo tiempo, figuras como María Pita y otros ciudadanos protegían las murallas de la Ciudad Vieja. Los asaltantes ingleses fracasaron en su intento de tomar la fortaleza, perdiendo cientos de vidas. La resistencia coruñesa provocó un daño terrible en la flota de Drake, consolidando una catástrofe que llegó a duplicar las bajas sufridas por la Armada Invencible española.

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