La tercera misión similar que se realiza en los fondos del Golfo Ártabro

Las aguas de la ensenada de Cariño, ubicadas en la ría de Ferrol, son el escenario de la tercera misión de este tipo que se lleva a cabo en los fondos del Golfo Ártabro. El objetivo principal no es otro que localizar los restos de la histórica carraca ‘La Ragazzona’.

Esta zona cuenta con antecedentes prometedores: ya en el año 1990 se dejó constancia de la presencia de vestigios arqueológicos bajo el agua, los cuales se han relacionado históricamente con el hundimiento del famoso navío veneciano.

Un despliegue tecnológico y multidisciplinar El proyecto ha sido impulsado por la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural y se encuentra bajo la dirección del arqueólogo Cristóbal Nodar. En las labores de búsqueda participa un equipo interinstitucional que cuenta, entre otros efectivos, con el apoyo de la Policía Autonómica.

Para llevar a cabo el rastreo submarino, los especialistas están empleando un dispositivo innovador que viaja protegido en una carcasa hermética y que transmite mediante una antena conectada a una boya en la superficie. Según detalla el propio Nodar, este sistema supone un avance enorme: «La ventaja frente a los métodos tradicionales es que se gana muchísima precisión y también rapidez».

La esperanza de encontrar la artillería perdida El interés por los restos de la embarcación radica, en gran parte, en su poderoso armamento. Tal y como apunta el investigador Fernández Abella, el buque portaba en su época más de una treintena de cañones de bronce.

Se sabe que las piezas de artillería que fueron rescatadas en su día y que sirvieron para defender el castillo de San Antón del asedio inglés no han sobrevivido hasta nuestros días. Ante esto, el historiador Luis Gorrochategui expresa su ilusión por la actual expedición: “Han transcurrido casi 440 años y los cañones que quedaron fuera del mar han desaparecido. Ojalá ahora se encuentre bajo el agua alguno de sus ‘hermanos’”.

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