La historia viva bajo el mar del galeón sumergido de Fisterra

Un viaje fascinante a solo siete metros de profundidad donde la tragedia de la Armada de 1596 renace como una gran joya del buceo atlántico.

Pocos lugares en el planeta evocan tanto misterio y fascinación para un buceador como la Costa da Morte. Batida por la fuerza del Atlántico y envuelta en siglos de leyendas, esta franja del litoral gallego guarda en sus profundidades algunos de los secretos navales más valiosos de Europa. Hoy, las aguas de Fisterra nos abren las puertas a otra aventura. La posibilidad de nadar entre los restos del galeón de Estado Santa María La Anunciada, una nave del siglo XVI que descansaba en el olvido y que se muestra como una de las experiencias de buceo histórico más accesibles y singulares del mundo.

Para entender la magnitud de lo que se siente al descender en estas aguas, es necesario viajar en el tiempo hasta el 28 de octubre de 1596. Aquella aciaga jornada, una enorme escuadra española enviada por Felipe II al mando de Martín de Padilla navegaba hacia Irlanda cuando fue sorprendida por un temporal cataclísmico a la altura de Fisterra. El mar despedazó la flota en cuestión de horas, tragándose 25 naves y más de 2.500 vidas en la franja entre Dumbría, Cee, Corcubión y Fisterra. Entre aquellos colosos de madera hundidos reposaba el Santa María La Anunciada, que encontró su lecho definitivo en Punta Restelos, resguardado entre las tranquilas playas de Estorde y Sardiñeiro.

¿Que dicen los expertos?

Desde que el arqueólogo subacuático Miguel San Claudio comenzara a investigar el yacimiento en 2011, los descubrimientos no han dejado de sorprender a la comunidad científica internacional. Gracias a los trabajos recientes promovidos por la Xunta de Galicia en colaboración con la Armada Española, se ha confirmado que el pecio alberga la mayor colección de armamento militar del siglo XVI localizada jamás en un barco español. Bajo el manto de arena protector que el mar cubre y descubre según el ritmo de las mareas, yacen piezas de artillería de bronce fundidas en Nápoles y Génova, junto al valioso equipamiento del cuerpo médico de los famosos Tercios españoles, que incluye jeringas de latón, recipientes, morteros e incluso lingotes de oro. Como destaca el propio San Claudio, la magia del hallazgo reside en que no solo contemplamos la potencia militar de un imperio, sino la vida íntima y cotidiana de su tripulación, con sus medicamentos, sus herramientas y la huella intacta de su tiempo a bordo.

El titular del Gobierno gallego, Alfonso Rueda (iquierda) y el Conselleiro de Cultura, Lingua e Xuventude (derecha), José López Campos visitan la intervención arqueológica subacuática del pecio de Punta Restelos, el posible galeón Santa María La Anunciada, hundido en 1596. Imagénes proporcionadas por la agencia EFE.

Puesta en valor para el buceo convencional

Pero lo que hace extraordinaria a esta inmersión para cualquier apasionado del buceo no es su valor histórico, sino su asombrosa accesibilidad. A diferencia de otros grandes pecios que exigen un buceo técnico exigente a gran profundidad, el Santa María La Anunciada reposa a tan solo entre cinco y siete metros bajo la superficie. Esta escasa profundidad ofrece unas condiciones idóneas para el buceador recreativo de cualquier nivel, permitiendo disfrutar de tiempos de fondo muy prolongados, abundante luz natural y un entorno de inmersión relajado y seguro. De hecho, en días de mar calma y marea baja, parte de la estructura del yacimiento se intuye perfectamente con un simple equipo de snorkel desde la superficie.

Además, la experiencia se completa con una riqueza natural insuperable. Durante la navegación en embarcación hacia el punto de salto en Punta Restelos, es muy frecuente ser acompañados por juguetones grupos de delfines y marsopas. Para quienes buscan una vivencia aún más mágica, las noches de verano regalan el espectáculo del denominado Mar de Ardora, donde la bioluminiscencia marina tiñe las aguas de destellos celestes al paso de los barcos y los buceadores.

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