Una cueva submarina de la Costa Brava se convierte en refugio para las gorgonias frente al calentamiento del Mediterráneo

Un estudio científico revela que la mortalidad de estos organismos marinos es hasta 17 veces menor en el interior de una cueva de las islas Medas que en las zonas exteriores, un hallazgo que abre nuevas vías para la conservación de la biodiversidad marina.

GIRONA | CIENCIA Y MEDIO AMBIENTE

Las profundidades del Mediterráneo esconden refugios naturales que podrían resultar decisivos para la supervivencia de algunas especies ante el calentamiento del mar. Un equipo de investigadores ha documentado una diferencia significativa en el estado de conservación de las gorgonias blancas que habitan en el interior de una cueva submarina de las islas Medas, en la Costa Brava, frente a las colonias que viven en el exterior.

El estudio, centrado en la especie Eunicella singularis, apunta a que las condiciones ambientales de la cueva pueden favorecer la supervivencia de estos organismos, cuya presencia contribuye a la estructura y biodiversidad de los ecosistemas marinos.

Una diferencia significativa en la mortalidad

Uno de los datos más destacados de la investigación es la elevada mortalidad registrada fuera de la cueva. Según los resultados difundidos, el 61 % de las colonias examinadas en el exterior estaban muertas, mientras que en el interior se observó una mortalidad notablemente inferior.

En conjunto, la mortalidad fue aproximadamente 17 veces menor dentro de la cavidad submarina, una diferencia que refuerza el interés científico por estos entornos como posibles refugios frente a las alteraciones ambientales.

Las gorgonias son animales coloniales que forman estructuras ramificadas y proporcionan complejidad al hábitat marino. Aunque a menudo se confunden con plantas por su aspecto, pertenecen al grupo de los cnidarios, al igual que los corales y las anémonas.

Las condiciones de la cueva, una posible ventaja

La investigación apunta a que las características ambientales del interior de la cueva podrían explicar, al menos parcialmente, la mejor conservación de las colonias.

Entre los factores que pueden intervenir figuran una menor exposición a la luz y unas condiciones térmicas diferentes de las que predominan en el exterior. En un Mediterráneo cada vez más afectado por episodios de calor marino, pequeñas diferencias ambientales pueden influir en la capacidad de supervivencia de determinadas especies.

Los investigadores también observaron características reproductivas relevantes en las colonias del interior, lo que plantea la posibilidad de que estos espacios no solo contribuyan a reducir la mortalidad, sino que también favorezcan la persistencia de las poblaciones.

No obstante, los resultados no permiten afirmar que la temperatura o la iluminación sean, por separado, las únicas responsables de las diferencias observadas. Para determinar el peso de cada factor será necesario continuar con el seguimiento científico.

Refugios naturales frente al cambio climático

El hallazgo se enmarca en una línea de investigación de creciente interés: la identificación de los denominados refugios climáticos marinos. Se trata de espacios en los que las condiciones locales pueden amortiguar parcialmente los efectos de las alteraciones ambientales que afectan a las zonas circundantes.

Las cuevas submarinas podrían desempeñar un papel importante en este contexto, al ofrecer microambientes con características distintas de las del mar abierto. Sin embargo, su capacidad de protección depende de las condiciones de cada enclave y no garantiza que las especies puedan resistir indefinidamente el aumento de las temperaturas.

La identificación de estos espacios podría ayudar a mejorar las estrategias de conservación, especialmente en áreas marinas protegidas donde la supervivencia de organismos sensibles resulta esencial para mantener el equilibrio ecológico.

La conservación del Mediterráneo, un reto creciente

La degradación de los hábitats, las olas de calor marinas y otras presiones ambientales amenazan la biodiversidad del Mediterráneo. En este escenario, conocer qué espacios ofrecen mejores condiciones para las especies vulnerables constituye una herramienta útil para orientar las políticas de protección.

Los resultados obtenidos en las islas Medas ponen de relieve la necesidad de estudiar con mayor profundidad estos ecosistemas y evaluar si existen otros refugios similares a lo largo del litoral español.

El descubrimiento no supone una solución al calentamiento global ni garantiza la supervivencia de las gorgonias a largo plazo. Sí aporta, sin embargo, una evidencia relevante sobre el papel que determinados entornos naturales pueden desempeñar frente al estrés ambiental.

La conclusión es clara: proteger la biodiversidad marina exige conservar no solo las especies, sino también los hábitats específicos que pueden ofrecerles mejores oportunidades de supervivencia en un Mediterráneo sometido a una presión climática creciente.

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