Una bodega bajo el mar
Después de degustar una de las 10 botellas de Veue Clicquot de 1840, que se encontraron en le un barco hundido en el mar báltico, la enóloga afirmó que tenía efervescencia y que su sabor era “fabuloso”. Por ello, ahora, esta misma bodega francesa ha decidido sumergir una selección de 300 botellas en el mismo archipiélago finlandés de Äland donde encontraron las otras en 2010.
Se mantendrán a una temperatura constante de 4 ºC, a diferencia de los 11 ºC que hay en sus bodegas en Reims. En unos cuantos años veremos, o mejor dicho degustaremos, si gana la bodega marina o la terrestre.
