El pulpo preocupa a los pescadores gallegos por el descenso de capturas en el Cantábrico

El sector pesquero gallego afronta una campaña marcada por la incertidumbre ante la menor presencia de pulpo en determinadas zonas del litoral. Los profesionales han detectado un descenso de las capturas, especialmente en el área situada al norte de Finisterre, aunque los datos disponibles muestran que la situación no es igual en toda Galicia.

La temporada comenzó el pasado 1 de julio, después del periodo de veda establecido para favorecer la recuperación de la especie. Sin embargo, parte de la flota considera que el inicio de la campaña está siendo complicado y reclama analizar si los periodos de protección actuales se ajustan realmente al ciclo reproductivo del pulpo.

Un problema que no afecta por igual a toda Galicia

Los datos de producción muestran una evolución descendente a largo plazo. Según la información recogida en la plataforma Pesca de Galicia, los desembarques pasaron de alrededor de 3,19 millones de kilos en 2016 a unos 1,23 millones en 2025.

Pero esta evolución no significa que todo el litoral gallego esté experimentando la misma situación. Las diferencias entre zonas son importantes.

En el área situada desde Finisterre hacia el norte, que incluye el litoral cantábrico, se han observado descensos más pronunciados. En cambio, en las Rías Baixas las capturas se mantienen dentro de valores considerados habituales para una especie cuyas poblaciones pueden experimentar importantes variaciones de un año a otro.

El papel de la temperatura y las condiciones del mar

Uno de los factores que puede ayudar a explicar estas diferencias son las condiciones oceanográficas.

Las Rías Baixas cuentan durante determinadas épocas del año con procesos de afloramiento que hacen ascender aguas profundas, más frías y ricas en nutrientes. Este fenómeno favorece la productividad marina y contribuye a mantener una cadena alimentaria de la que forman parte especies como el pulpo.

La situación es diferente en el Cantábrico. Durante los meses cálidos, el aumento de la temperatura superficial puede alterar las condiciones habituales del ecosistema y modificar la distribución de determinadas especies.

Cuando las condiciones ambientales dejan de ser favorables, los pulpos pueden desplazarse hacia aguas más profundas o buscar otras zonas con temperaturas y disponibilidad de alimento más adecuadas.

Las lonjas siguen registrando actividad

La aparente contradicción entre la sensación de escasez que transmite parte de la flota y la actividad comercial de las lonjas tiene también una explicación.

El mercado gallego recibe pulpo procedente de otros países, entre ellos Marruecos, Mauritania, Reino Unido, Irlanda y Francia. Estas importaciones permiten mantener el suministro pese a las variaciones de las capturas realizadas por la flota local.

Por eso, la cantidad de producto que llega al consumidor no refleja necesariamente lo que está ocurriendo con las poblaciones de pulpo en las aguas gallegas.

El sector pide atención a la evolución de la especie

Desde las organizaciones pesqueras se reclama seguir con atención la evolución de las capturas y revisar las medidas de gestión cuando sea necesario.

Una de las cuestiones que preocupa especialmente es la captura de ejemplares con huevas durante la temporada. El momento en que se establece la veda resulta importante para proteger la reproducción de la especie y garantizar que las futuras campañas dispongan de suficientes ejemplares.

Por ahora, los datos no apuntan a una desaparición del pulpo en Galicia, pero sí reflejan una evolución que merece seguimiento, especialmente en las zonas del litoral cantábrico donde el descenso de las capturas resulta más evidente.

La situación, por tanto, debe interpretarse con cautela: existen señales de preocupación para determinados caladeros, pero el comportamiento de la especie varía considerablemente según la zona y las condiciones ambientales de cada temporada.

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