El gijonés Pepe Viña salva la vida a dos buceadores en la costa de Florida

El campeón del mundo de pesca submarina logró rescatar en alta mar a otros dos deportistas, a punto de ser vencidos por la corriente y el oleaje
Daniel Pérez, Pepe Viña, José Manuel Hidalgo, Yossi Cohen, José Menéndez, Raúl Tena y David Manzano, celebrando el exitoso rescate en un restaurante de Miami

El buceador gijonés Pepe Viña, leyenda de la pesca submarina asturiana y campeón del mundo de esta disciplina en 1994, sumó el pasado domingo una nueva historia a su ya de por sí abundante colección de aventuras. Ocurrió en aguas de Florida (Estados Unidos), donde la empresa de Viña, Cazasub Aventura, organiza expediciones para amantes de un deporte que encuentra en el Mar Caribe un paraíso perfecto para su práctica. La delegación encabezada por el campeón gijonés, en la que se incluyen también otros tres asturianos, se encontraba en un barco con destino al Emerald Reef, uno de los arrecifes más destacados de la costa de Florida, cuando repararon en la presencia de un barco aparentemente vacío y que no mostraba movimiento alguno.

Extrañados, decidieron acercarse a la nave. Allí no encontraron nada, pero a lo lejos, a casi una milla de la embarcación, los submarinistas españoles divisaron unos brazos que pedían insistentemente ayuda. La expedición dirigió inmediatamente su barco hacia la zona, donde se encontraron a dos buceadores totalmente exhaustos y vencidos por la corriente. Tales eran las condiciones que uno de ellos, incluso, llegó a precisar de ejercicios de reanimación una vez a bordo. «Estábamos muy lejos de nuestro barco, luchando durante más de una hora contra el oleaje y la corriente. Llegó un momento en que simplemente cerré mis ojos y me puse a rezar. Si esa otra embarcación no nos hubiese visto, la historia hubiera terminado de forma muy distinta», afirmaba ayer el joven Yossi Cohen, uno de los buceadores rescatados por el gijonés y quien no contaba con demasiada experiencia en el agua, motivo por el que la ansiedad le jugó una mala pasada. Quien sí conocía de sobra esas aguas era Greg Greer, el otro de los submarinistas en apuros. «Estoy en casa con mi mujer y mis hijos gracias a vosotros. Cuando vi vuestro barco fue como si Dios hubiese aparecido para salvarnos», agradeció el americano a Viña y los suyos a través de las redes sociales.

Desde el domingo pasado, el submarinista gijonés ha recibido un auténtico aluvión de agradecimientos por parte de la familia de los rescatados y amigos que se han ido enterando de lo ocurrido. «Están muy contentos. La labor ha sido de todos los que forman parte del equipo», afirma la mujer de Pepe Viña, quien vive con emoción desde Gijón la heroicidad de su marido.

El buceador gijonés Pepe Viña, con sus capturas, durante una competición disputada en Gijón en 1997
El buceador gijonés Pepe Viña, con sus capturas, durante una competición disputada en Gijón en 1997

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