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Banquillo para instructor y centro de buceo en Menorca

El Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil en España ha elaborado un informe respecto al accidente ocurrido el pasado mes de agosto en aguas de Ciudadela (Menorca) cuando una mujer de 51 años contrató los servicios de una empresa de buceo menorquina para realizar un bautismo de buceo que terminó en tragédia debido a una cadena de errores en el protocolo marcado para este tipo de inmersiones.

Los GEAS, a través del informe elaborado tras la muerte de T. M. J. el pasado 30 de agosto, sostienen que tanto el instructor de buceo y el guía que acompañaba a la fallecida cometieron una sucesión de anomalías e ilegalidades que pudieron llevar a la muerte de su cliente.

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©GEAS

Debido a ello, tanto el instructor de buceo del centro, como el “Dive Master” han sido imputados por un presunto delito de homicidio imprudente y tendrán que declarar ante un juez de Menorca para exclarecer lo que ocurrió el día 27 de agosto de 2016 en relación al fallecimiento de esta mujer durante un bautismo de buceo.

Al mismo tiempo de conocerse el informe que investigaba al instructor de buceo y al guía, la familia de la fallecida presentaba una denuncia ante el juzgado nº1 de Ciudadela contra la empresa y los dos técnicos de buceo.

A parte que la fallecida había firmado en su declaración, antes de la inmersión de su bautismo de buceo, que tomaba un comprimido para regular la hipertensión y que tenía un historial que la enmarcaba claramente dentro de un grupo de riesgo para la práctica de las actividades subacuáticas, el informe del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas afirma que la fallecidad sólo realizó tres de los seis ejercicios de seguridad obligatorios antes de una inmersión de esta naturaleza, que el instructor no estaba presente durante las mismas y que tampoco asistió de forma directa esta inmersion como parte de sus responsabilidades como máximo responsable de la inmersión.

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©Menorca Digital

Por parte del guía “Dive Master”, los GEAS han apuntado que no disponía de todas las certificaciones que se exigen en las Islas Balerares para ejercer como profesional de las actividades subacuáticas, apostillando que este guía fue el encargado de supervisar el bautizo de buceo de la fallecida en Cala Blanes.

Una de las afirmaciones más concluyentes del informe de la benemérita concluía que el instructor ejecutó una “evaluación de riesgo equivocada y negligente antes y durante la inmersión”. 

Una aseveración que pone ante una situación muy complicada tanto al instructor y responsable de la empresa y al guía que realizó el bautismo de la fallecida.

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