Aprobado el decreto estatal que protege las praderas submarinas del Mediterráneo

Luz verde del Gobierno a la protección integral de las praderas submarinas del Mediterráneo
El Consejo de Ministros, a instancias del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), ha aprobado el Real Decreto 191/2026, una nueva normativa diseñada para blindar jurídicamente la conservación de las praderas de fanerógamas marinas en las costas mediterráneas españolas. La medida se centra especialmente en salvaguardar dos especies fundamentales: la Posidonia oceanica y la Cymodocea nodosa.
Freno a las amenazas humanas El texto legal nace con el objetivo urgente de detener el deterioro de estos frágiles ecosistemas, implementando regulaciones muy estrictas frente a la actividad humana:
- Control del anclaje: Se regula severamente el fondeo libre de embarcaciones, dado que el arrastre de las anclas supone una de las mayores causas de destrucción de estas plantas. Para compensarlo, las autoridades promoverán la instalación de campos de boyas ecológicas.
- Límites a las obras litorales: Se restringe la construcción de nuevas infraestructuras cerca de estas zonas, lo que incluye cables submarinos, gasoductos, oleoductos, proyectos de regeneración de playas o expansiones portuarias e instalaciones de acuicultura.
- Tolerancia cero a la contaminación: El decreto también endurece los controles sobre los vertidos (tanto líquidos como sólidos) que puedan alterar la salubridad y el equilibrio del agua donde habitan estas praderas.
El inmenso valor del bosque azul Los expertos subrayan que estas praderas vegetales son uno de los ecosistemas más valiosos del medio marino. Su crecimiento es extremadamente lento, por lo que cualquier daño requiere décadas para regenerarse. Su conservación es vital porque:
- Actúan como enormes sumideros de carbono, combatiendo el cambio climático.
- Purifican el agua y mejoran su calidad.
- Son el hábitat natural, refugio y zona de cría de incontables especies marinas.
- Cumplen una función de «barrera física» que estabiliza la arena y frena la erosión de las playas, algo crucial para el sostenimiento del litoral.
Cambios en la limpieza de las playas Una de las consecuencias más visibles de esta normativa es la gestión de los restos vegetales que llegan a la arena. El decreto prohíbe retirar los «arribazones» (las acumulaciones de hojas muertas de posidonia) de las playas entre el 15 de octubre y el 15 de marzo, ya que sirven como escudo natural contra los temporales de invierno. Únicamente se podrán realizar retiradas excepcionales bajo la autorización expresa de las consejerías de Medio Ambiente autonómicas.
