Fin del misterio: identifican la extraña «esfera dorada» hallada en las profundidades de Alaska en 2023

Más de dos años después de su descubrimiento, el enigma que cautivó tanto a la comunidad científica como al gran público ha sido resuelto. El extraño objeto dorado, localizado en las profundidades del Pacífico frente a las costas de Alaska, ya tiene nombre y apellidos, descartando las teorías iniciales que apuntaban a huevos de especies desconocidas o restos de esponjas marinas.
Un hallazgo a 3,2 kilómetros bajo el mar La historia comenzó en agosto de 2023. Durante una expedición de tres semanas por el golfo de Alaska, el equipo del programa federal NOAA Ocean Exploration detectó un objeto insólito a más de 3,2 kilómetros de profundidad.
- Características: Se trataba de una esfera brillante y de aspecto metálico, de unos 10 centímetros de diámetro, con una superficie lisa y una extraña abertura.
- Entorno y extracción: Estaba adherida a una roca y rodeada por esponjas blancas. Como la roca era demasiado pesada para subirla a la superficie, los investigadores emplearon un dispositivo de succión para recuperar la esfera con extrema delicadeza.
El desconcierto inicial fue total. Como reconoció en septiembre de 2023 Sam Candio, científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), la incapacidad de identificar el hallazgo fue una lección de humildad: “Aunque resulta algo humillante no poder identificar este hallazgo, también nos recuerda lo poco que sabemos sobre nuestro propio planeta. ¿No es el océano profundo tan deliciosamente extraño?”.
La verdadera identidad del objeto Para desentrañar el misterio, el espécimen fue trasladado al Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian. Tras un complejo proceso de estudio, los expertos acaban de confirmar esta semana que la esfera dorada es, en realidad, la base de una anémona gigante de aguas profundas conocida científicamente como Relicanthus daphneae.
Específicamente, el objeto brillante era un remanente de células muertas que el organismo había generado en su base para poder adherirse y anclarse a las rocas del fondo marino.
Un triunfo del análisis genético multidisciplinar Llegar a esta conclusión no fue sencillo. Allen Collins, zoólogo y director del Laboratorio Nacional de Sistemática de la NOAA, explicó que tuvieron que abandonar sus procesos de rutina y crear un equipo multidisciplinar. “Fue un misterio complejo que necesitó conocimientos en morfología, genética, exploración de aguas profundas y bioinformática para resolverse”, detalló, destacando que el análisis de ADN fue la pieza clave del rompecabezas.
El océano, la última gran frontera La resolución de este caso subraya la importancia de seguir invirtiendo en la investigación submarina. El capitán William Mowitt, director interino de NOAA Ocean Exploration, destacó que las nuevas técnicas, como la secuenciación de ADN, son fundamentales para descifrar los secretos de la alta mar. “Por eso seguimos explorando, para desentrañar los secretos de las profundidades y comprender mejor cómo el océano y sus recursos pueden impulsar el crecimiento económico, fortalecer nuestra seguridad nacional y sostener nuestro planeta”, concluyó.
